Seis capacidades de fabricación en planta propia. No tercerizamos la pieza clave de la obra: la diseñamos, la ensayamos y la producimos nosotros.
Cada capacidad existe porque el diseño la necesita. El patrón que se simula tiene que poder cortarse; el pliegue que se dibuja tiene que poder plegarse. Tener la planta adentro del estudio es lo que permite que el proyecto no se recorte para entrar en lo que la industria sabe hacer.

El patrón se corta pieza por pieza con tolerancia de décimas. Perforaciones irregulares, calados a medida y despieces que ninguna matriz podría repetir.

Matricería propia para perforados seriados: velocidad de producción con la constancia que exige una fachada de miles de módulos idénticos.

Mecanizado de precisión sobre madera y compuestos: ranurados acústicos, encastres y cantos resueltos en planta, antes de llegar al montaje.

La chapa se corta y se estira en un mismo movimiento. Sin soldaduras ni uniones, con la rigidez y la transparencia calibradas al proyecto.

Plegado de precisión que convierte la chapa plana en perfil estructural: cantos limpios, ángulos exactos y piezas que calzan en obra sin ajustes.

Pintura en polvo poliéster horneada bajo norma Qualicoat. Adherencia, saturación y resistencia a la intemperie sostenidas en el tiempo.
Una fachada rara vez usa un solo proceso. El módulo se corta con láser, se pliega, se pinta y se ensaya como conjunto. Tener las seis capacidades en la misma planta es lo que permite trazar la pieza de punta a punta y corregir en horas lo que de otro modo llevaría semanas.
El proyectista sabe qué se puede fabricar mientras dibuja, no después.
La pieza real se ensaya en el laboratorio hasta validar patrón, pliegue y terminación.
Cada módulo se sigue por número de orden con software propio, del corte al embalaje.
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