VELUM es un estudio con laboratorio propio. Medimos, diseñamos, simulamos y prototipamos la envolvente antes de producir una sola pieza.
VELUM no terceriza la pieza clave de su obra. Somos un estudio de diseño e ingeniería con laboratorio propio: un mismo techo donde conviven la investigación, la simulación, el desarrollo y la fabricación. Proyectamos la envolvente, la prototipamos, la sometemos a ensayos y recién entonces la producimos.
Que las cuatro etapas ocurran en el mismo lugar no es una ventaja logística: es lo que permite que el diseño no se recorte para entrar en lo que la industria sabe hacer. El equipo lleva más de una década fabricando envolventes metálicas.
Laboratorio propio
Solar · Ladybug
Prototipo y ensayo
100% en planta
No dibujamos una fachada y la mandamos a cortar. La medimos en obra, la diseñamos como sistema, la sometemos a ensayos y la prototipamos. Cuando una pieza entra a producción ya sabemos cómo se va a comportar al sol, cómo se ancla y cómo va a envejecer. Esa es la diferencia entre fabricar y suponer.
Estación total · drones
Paramétrico · Grasshopper
Solar · Ladybug
Láser · trazada por orden
Toda fachada empieza en una medición, no en un plano viejo. Relevamos con estación total y fotogrametría con drones: la geometría real del edificio, con sus desplomes y tolerancias, entra al modelo al milímetro. Es la diferencia entre una pieza que calza en obra y otra que se ajusta a martillazos.

La envolvente se construye en Grasshopper como un sistema paramétrico. El módulo, el paso del perforado, el despiece y los anclajes son variables vinculadas: mover una recalcula todo el conjunto, sin los errores de ajuste que se pagan caro en el montaje. El arquitecto cambia una intención y el sistema devuelve la documentación entera, coherente.

Antes de cortar una sola chapa, ensayamos el comportamiento solar de la piel con Ladybug: horas de sol directo, radiación y sombra sobre cada cara, hora por hora y estación por estación. Así el perforado se calibra al asoleamiento de esa orientación en lugar de copiar un porcentaje de catálogo. La estética se vuelve consecuencia de un comportamiento, no al revés.

Lo que pasa la simulación se vuelve prototipo: una pieza real que se ensaya en el laboratorio (la fábrica) hasta validar perforado, plegado, anclaje y terminación. Recién entonces entra a producción: corte láser, plegado y pintura en polvo, con cada pieza trazada por orden por nuestro software propio. La fábrica no es el final del proceso: es donde se prueba.

Corte láser, punzonado, fresado, expansión, plegado y pintura en polvo curada al horno, bajo un sistema propio que traza cada pieza por orden: ruta, etapas y fecha. La planta no es un taller de fondo: es un parque industrial formal en Santa Fe, y la visita es parte de cómo trabajamos.
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